Domingo, Agosto 16, 2026
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Ministro de Israel: llama a matar entre 40 a 50 palestinos diarios “ni siquiera son personas”

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(360Noticias) El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, volvió a situarse en el centro de la polémica tras realizar declaraciones de extrema gravedad sobre la población de Gaza. El ultraderechista pidió públicamente matar a entre 30 y 40 personas cada noche en el enclave palestino y llegó a negar la condición humana de quienes, a su juicio, deberían ser eliminados.

Las palabras fueron pronunciadas en un pódcast difundido este domingo 16 de agosto, en una conversación con Rom Braslavski, quien permaneció como rehén de Hamás en Gaza. Más que una declaración circunstancial sobre operaciones militares, Ben Gvir planteó abiertamente una política sistemática de asesinatos.

“Creo que deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando a entre 30 y 40 personas cada noche. No solo a quienes representan una amenaza inmediata; hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”, afirmó.

La frase resulta especialmente grave porque el propio ministro distingue entre personas que representarían una amenaza inmediata y otras que, aun sin hacerlo, deberían morir. Su planteamiento abandona incluso la justificación de una acción militar frente a un peligro concreto y propone la eliminación de seres humanos sobre la base de que, según él, “no merecen vivir”.

Una retórica de deshumanización

La deshumanización de una población es uno de los elementos que históricamente han acompañado las políticas de genocidio, exterminio y la violencia masiva contra civiles. Cuando una autoridad estatal sostiene públicamente que determinadas personas “ni siquiera son personas”, no se trata simplemente de una expresión provocadora: pretende borrar la condición humana de quienes pueden convertirse en víctimas de la violencia.

En este caso, las declaraciones adquieren todavía mayor relevancia por provenir del ministro de Seguridad Nacional de Israel, una autoridad integrante del gobierno y con responsabilidades sobre organismos de seguridad.

“Toda Gaza es nuestra”

Las declaraciones no se limitaron a pedir asesinatos. Ben Gvir volvió a defender la salida masiva de palestinos de Gaza y la instalación de asentamientos israelíes en el territorio.

“Considero que toda Gaza es nuestra”, sostuvo el ministro, agregando que Israel debería establecer asentamientos no solamente en Gush Katif —la colonia israelí desmantelada en 2005— sino “en toda Gaza”.

Su propuesta contempla fomentar “la mayor emigración posible” de palestinos, mientras plantea matar “uno por uno” a quienes considere terroristas.

La combinación de estos planteamientos —expulsión masiva de población, colonización territorial, deshumanización y llamados explícitos a matar personas que no constituyen una amenaza inmediata— explica por qué declaraciones anteriores de Ben Gvir y de otros dirigentes israelíes han sido catalogadas de actos de genocidio y limpieza étnica en Gaza.

Palabras que no pueden considerarse una simple provocación

El carácter inhumano de las declaraciones adquiere una dimensión política mayor porque Ben Gvir no es un comentarista marginal ni un activista sin responsabilidades institucionales. Es miembro del gobierno israelí y una de las figuras más representativas de su extrema derecha.

Pedir que decenas de seres humanos sean asesinados cada noche, afirmar que algunos “no merecen vivir” y negarles incluso su condición de personas constituye una retórica de exterminio que difícilmente puede reducirse a una mera provocación política.

Más aún cuando ese discurso se acompaña de una propuesta territorial concreta: vaciar Gaza de buena parte de su población palestina y ocupar posteriormente el territorio mediante nuevos asentamientos israelíes.

Las palabras de Ben Gvir exponen así una concepción profundamente inhumana: primero convertir a una población en seres sin derechos, luego justificar su muerte o expulsión y finalmente apropiarse del territorio del que fue desplazada. Un discurso que, pronunciado desde el interior de un gobierno y en medio de la devastación sufrida por Gaza, merece el más severo escrutinio internacional.

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