Por Alejandro Javier Rusconi (Analista geopolítico, docente universitario y jurista argentino)
El destacado pensador y académico nicaragüense Carlos Midence, nos vuelve a deslumbrar con su más reciente obra: “Nosotros y Occidente; Otra historia de un relato hegemónico”, la que viene precedida, no sólo por su propuesta anterior, publicada por el mismo acreditado sello editorial CICCUS, sino por dos obras editadas en España: una de ellas, galardonada con el Premio Internacional de Pensamiento y Ensayo Aristóteles, la cual gira en torno a las Complejas Relaciones entre Estados y Unidos y América Latina. Nosotros y Occidente, además de CICCUS, viene acompañado por Mutante Editores, importante sello chileno que lanzará la obra también. No es gratuito que, tanto Juan Carlos Manoukian, director de CICCUS y Personalidad Destacada de la Cultura en Argentina y el eminente sociólogo, politólogo y ensayista Atilio Borón, lo reconozcan como un “destacado intelectual que se ha posicionado en el atrio de los pensadores de Nuestramérica”.
En esta ocasión, Midence, aborda con la rigurosidad, erudición y profundidad que lo caracteriza, un tema que pone en perspectiva la expansión-agresión colonial-imperial-capitalista-occidental contra los pueblos del Sur Global y, al mismo tiempo devela: cómo Occidente, valiéndose de un doble saqueo, material y espistémico, ha conseguido enriquecerse, mientras ha empobrecido a los “Otros”.
El escenario actual, con el imperio estadounidense que, mediante las agresiones promovidas por Donald Trump, nos ha colocado como si en el siglo XIX estuviéramos, cuando los imperios se repartían sin afectación alguna el mundo, nos lo demuestra. “Nos quedamos o quedaremos con su petróleo o con sus tierras raras”, es una frase repetida por Trump, al referirse a Venezuela, Irán, Argentina o África. Así, por ejemplo, estudios indican que luego de los eventos del 3 de enero de este año, el imperio estadounidense ha saqueado más de 10 mil millones de dólares y 139 millones de barriles de petróleo de este país sudamericano. Esto nos ubica en la mentalidad y actitud depredadora de Andrew Jackson (al cual Trump ha dicho que admira y emula) James Polk, James Buchanan o bien en la de los conocidos “barones ladrones” estadounidenses de finales del XIX y principios del XX.
Pero también, un imperio que, por medio del chantaje financiero, obliga a gobiernos sumisos a desmantelar su propia infraestructura y condiciones científicas y tecnológicas acumuladas con esfuerzo. De la misma manera, obliga a estos países a que se deshagan de inversiones devenidas de otras latitudes, tales como las inversiones chinas o rusas, para que sean las compañías norteamericanas las que monopolicen y controlen estos rubros y espacios vitales, lesionando con esto la soberanía de los pueblos. Nos referimos a la digitalización, la inteligencia artificial, lo aeroespacial, la energía nuclear, las conexiones estratégicas o diversas investigaciones científicas relacionadas a la biomedicina, entre otras.
Es así que esta obra, pone frente a nosotros la lógica occidental en lo referido a la colonización y depredación: primero de sus propias periferias (“Américas internas”, les llamó Wallerstein), para luego, una vez consumado este primer saqueo, expandirse a otras zonas, consiguiendo con ello expoliar a casi todo el planeta.
Midence, logra esto, valiéndonse de autores occidentales, como Immanuel Wallerstein, Pierre Chaunu, Emmanuel Todd, David Harvey, asimismo de argumentos propuestos por la escuela-red decolonial, en la que él mismo se inserta. Igualmente, se vale de una amplia bibliografía, documentación y sobre todo del pensamiento, análisis, fruto de su propia reflexión.
Como resultado de su trabajo podemos decir que, mientras las ciudades del Sur Global se sumían en pobreza y devastación, Liverpool, Bristol, Londres, París, Nueva York, Amsterdam, no sólo crecían en términos urbanístico, sino que bullían los negocios, el comercio, la riqueza. Traccionado esto, principalmente, por las llamadas Compañías de las Indias en todas sus variantes. Acumulación por desposesión, indica Midence. En la actualidad, podemos referirnos a los centros de especulación financiera, los fondos de inversión y los CEOS del poder tecnológico, quienes encajan en la denominación de los nuevos “dueños del mundo”, como se decía de los Cecil Rhodes, Joseph Chamberlain o Lepoldo II de Bélgica, por ejemplo.
Por ello, este libro, da cuenta de cómo se erigió la Torre Eiffel, a costa del saqueo de Haití, la fundación de la Bolsa de Nueva York, y hasta universidades como Harvard, montados o reformados sobre el tráfico de esclavos. No obstante, el texto también devela cómo el llamado “Occidente civilizado” saqueó el arte africano o la música javanesa para luego hacerlas pasar por creaciones propias, por medio de personajes como Debussy, Gaugin o Rodin o bien la fundación de museos como el Louvre que se sustenta en el más oprobioso saqueo a los “Otros”.
No obstante, lo más abyecto de esto último, es que parte de este saqueo se llevó a cabo, una vez estos pueblos fueron invadidos y que, un segmento de su población fuera llevado a ciudades europeas para ser exhibidas como animales o piezas arqueológicas. A esto, Midence, le denomina “exhibiciones zooantropológicas” o zoológicos humanos, los cuales funcionaban como “atractivos mayúsculos” en las llamadas exposiciones universales. A estos eventos (exposiciones universales) en los libros de historia occidental y occidentalizada, se nos han presentado como parte de la llamada la “Bella Época”. Concretamente a este período histórico, nos lo han “mostrado” como un momento de auge económico, científico, cultural, cuando en verdad, todo ese “auge” estaba sostenido por ese doble saqueo del que, este brillante libro, advierte.
Dividido en cuatro capítulos y una introducción, el texto está hilvanado y estructurado para que el lector obtenga una idea de cómo se perpetró ese saqueo, una vez Occidente se adueñó de los inventos de los Otros, tales como la pólvora, los cañones, la tácticas defensivas, los mecanismos de producción, los sistemas hidráulicos, entre otros.
Igualmente, esclarece los tipos de dispositivos y tecnologías sociales de dominación de las que se han valido, para hacer pasar ese saqueo como una especie de “destinación”, lo cual Nosotros, los pueblos del Sur, casi que debemos agradecer. Esto ha conformado el patrón de la colonialidad que, en el libro consigue muy bien Midence, ilustrar con al menos once pasajes cotidianos recogidos en los propios pueblos de Sur (hay muchísimos más, afirma él mismo) que son el reflejo de, cómo a nuestros pueblos se les ha insuflado esa falaz narrativa de “superioridad” inventada y sostenida por Occidente y sus autores. De ahí la importancia de obras como esta: desmitifican esta narrativa perversa y brinda herramientas epistémicas para desprenderse de la misma.
Asimismo, el libro aborda el uso de las técnicas disciplinarias, tomadas de la antropología, la historia, la biología, entre otras utilizadas para argumentar o justificar semejantes patrañas. O bien para jerarquizar, etiquetar, algo que deviene desde la época de los llamados “bárbaros”, “salvajes”, “caníbales”, hasta llegar a los migrantes, extranjeros, extraños de la actualidad.
Por todo lo comentado y, por mucho más, esta es una obra urgente, vital, necesaria. Nos coloca frente a una situación, no sólo histórica y epistémica, sino actual y de futuro, como lo dice Ramón Grosfoguel, uno de los pensadores decoloniales más renombrados, junto a otros, como el propio Midence, en la presentación inserta en el libro: esta es una obra “indispensable para los estudios decoloniales”. Lo es, en tanto ausculta, devela, remece las estructuras de pensamiento que Occidente ha utilizado para ocultar el expolio y exterminio mediante el uso de la fuerza en contra de los Otros. Ese Occidente que una vez consigue consumar esto, pasa siempre a la fase de la apropiación de los recursos materiales, cognitivos y simbólicos de estos pueblos, pues, como ya lo había apuntado el mismo Midence, en su obra anterior, Occidente siempre ha utilizado la invasión para robar las ideas, logros e inventos de otros y proponerlas como soluciones o logros internos.
Para finalizar, diré que Midence, en las primeras secciones del libro, anuncia una nueva obra. Indica que girará en torno al pensamiento y el pensar en nuestro continente y del Sur Global, hasta vincularlo con la actualidad lo que, en sus palabras, conformaría una trilogía con su obra anterior. Nosotros como lectores y pueblos de Sur concernidos en estas indispensables obras, pacientemente, la aguardaremos.











