Viernes, Junio 26, 2026
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Nosotros y Occidente: indispensable libro del pensador decolonial Carlos Midence

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 Por Alejandro Javier Rusconi (Analista geopolítico, docente universitario y  jurista  argentino)

El  destacado pensador y  académico nicaragüense Carlos Midence, nos vuelve a deslumbrar con su más reciente obra:  “Nosotros y Occidente; Otra historia de un relato hegemónico”,  la que viene precedida, no sólo por su propuesta  anterior, publicada por el mismo acreditado sello editorial CICCUS, sino por dos obras editadas en España: una de ellas, galardonada con el Premio Internacional de Pensamiento y Ensayo Aristóteles, la cual gira en torno a  las Complejas Relaciones entre Estados y Unidos y América Latina. Nosotros y Occidente, además de CICCUS, viene acompañado por Mutante Editores, importante sello chileno que  lanzará la obra también.  No es gratuito que, tanto Juan Carlos Manoukian, director de CICCUS y Personalidad Destacada de la Cultura en Argentina  y el eminente  sociólogo, politólogo y ensayista  Atilio Borón, lo reconozcan como un “destacado intelectual que se ha posicionado en el atrio de los pensadores de Nuestramérica”.

En esta ocasión, Midence, aborda con la rigurosidad, erudición y  profundidad que lo caracteriza,  un tema que pone en perspectiva la expansión-agresión colonial-imperial-capitalista-occidental contra los pueblos del Sur Global y, al mismo tiempo devela: cómo Occidente,  valiéndose de un doble saqueo, material y espistémico, ha conseguido enriquecerse, mientras ha empobrecido a los “Otros”.

 El escenario actual, con el  imperio estadounidense que, mediante las agresiones  promovidas por Donald Trump, nos ha  colocado  como si en el siglo XIX estuviéramos, cuando los  imperios se repartían  sin afectación alguna  el mundo,  nos lo demuestra. “Nos quedamos o quedaremos con su petróleo o con sus tierras raras”,  es una frase repetida por Trump, al referirse a Venezuela, Irán, Argentina o África.  Así, por ejemplo,  estudios indican que luego de los eventos del 3 de enero de este año, el imperio estadounidense ha saqueado más de 10 mil millones de dólares y 139 millones de barriles de petróleo de este país sudamericano.  Esto nos ubica en la mentalidad y actitud  depredadora de Andrew Jackson (al cual Trump ha dicho que admira y emula) James Polk, James Buchanan o bien en la de los conocidos “barones ladrones” estadounidenses  de finales del XIX y principios del XX. 

Pero también, un imperio que, por medio del chantaje financiero, obliga a gobiernos sumisos a desmantelar su propia infraestructura y condiciones científicas y tecnológicas acumuladas con esfuerzo. De la misma manera,  obliga a estos países a  que se deshagan de inversiones devenidas de otras latitudes,  tales como las inversiones chinas o rusas, para que sean las compañías norteamericanas las que monopolicen y controlen  estos  rubros y  espacios vitales, lesionando con esto la soberanía de los pueblos. Nos referimos a la digitalización, la inteligencia artificial, lo aeroespacial, la energía nuclear, las conexiones estratégicas  o diversas  investigaciones científicas relacionadas a la biomedicina, entre otras. 

Es así que esta obra, pone frente a nosotros la lógica occidental  en lo  referido a la colonización y depredación: primero de sus propias periferias (“Américas internas”, les llamó Wallerstein), para luego, una vez consumado este primer saqueo,  expandirse a otras zonas, consiguiendo con ello  expoliar a casi todo el planeta.

 Midence, logra esto, valiéndonse de autores occidentales, como Immanuel  Wallerstein, Pierre Chaunu, Emmanuel Todd,  David Harvey, asimismo de argumentos propuestos por  la  escuela-red decolonial, en la que  él  mismo se inserta. Igualmente, se vale  de una amplia bibliografía, documentación y sobre todo del pensamiento,  análisis, fruto de su propia reflexión. 

 Como resultado de su trabajo podemos  decir que, mientras las ciudades del Sur Global se sumían en pobreza y devastación, Liverpool, Bristol, Londres, París, Nueva York, Amsterdam, no sólo crecían en términos urbanístico, sino que bullían los negocios, el comercio, la riqueza. Traccionado esto,  principalmente,  por las llamadas Compañías de las Indias en todas sus variantes. Acumulación por desposesión, indica Midence. En la actualidad,  podemos referirnos a los centros de especulación financiera,  los fondos de inversión y los CEOS del poder tecnológico, quienes encajan en la denominación de los nuevos  “dueños del mundo”, como se decía   de los  Cecil Rhodes, Joseph Chamberlain o  Lepoldo II de Bélgica, por ejemplo.

Por ello, este  libro, da cuenta de  cómo se erigió la Torre Eiffel, a costa del saqueo de Haití, la fundación de la Bolsa de Nueva York,  y  hasta universidades como Harvard, montados o reformados  sobre el tráfico de esclavos. No obstante, el texto también devela cómo el llamado “Occidente civilizado” saqueó el arte africano o  la música javanesa  para luego hacerlas pasar por creaciones propias, por medio de personajes como  Debussy, Gaugin o Rodin o bien la fundación de museos como el  Louvre  que  se sustenta en el más oprobioso  saqueo a los “Otros”.

 No obstante, lo más abyecto de esto último, es que parte de este saqueo se llevó a cabo, una vez  estos pueblos fueron invadidos y que, un segmento  de su población fuera  llevado  a ciudades europeas para ser  exhibidas como animales o piezas arqueológicas. A esto, Midence, le denomina “exhibiciones zooantropológicas” o zoológicos humanos, los cuales funcionaban como “atractivos mayúsculos” en las llamadas exposiciones universales. A estos eventos (exposiciones universales)  en los libros de historia occidental y occidentalizada,  se nos  han presentado como parte de la llamada la “Bella Época”. Concretamente a  este período histórico, nos lo han “mostrado” como un momento de auge económico, científico, cultural,  cuando en verdad, todo ese “auge”  estaba sostenido por ese doble saqueo del que,  este brillante libro,  advierte. 

Dividido en cuatro capítulos y una introducción,  el texto  está  hilvanado y estructurado para que el lector obtenga una idea de  cómo se perpetró ese saqueo, una vez Occidente se adueñó  de los  inventos de los Otros, tales como la pólvora, los cañones, la tácticas defensivas, los mecanismos de producción, los sistemas   hidráulicos, entre otros.

Igualmente, esclarece los tipos de dispositivos y tecnologías  sociales de dominación de las que se han  valido,  para hacer pasar ese saqueo como una especie de “destinación”, lo  cual Nosotros, los  pueblos del Sur, casi que debemos agradecer. Esto ha conformado el patrón de la colonialidad que, en el libro  consigue muy bien Midence,  ilustrar con al menos once  pasajes cotidianos recogidos en los propios pueblos de Sur (hay muchísimos más, afirma él mismo) que son el reflejo de, cómo a nuestros pueblos se les  ha insuflado esa falaz narrativa de “superioridad”  inventada y sostenida por Occidente y sus autores. De ahí la importancia  de obras como esta: desmitifican esta narrativa perversa y brinda herramientas epistémicas para desprenderse de la misma.

 Asimismo, el libro aborda el uso de las técnicas disciplinarias, tomadas de la antropología, la historia, la biología, entre otras utilizadas  para argumentar o justificar semejantes  patrañas. O bien para jerarquizar, etiquetar, algo que deviene desde la época de los llamados “bárbaros”, “salvajes”, “caníbales”, hasta llegar a los migrantes, extranjeros, extraños de la actualidad. 

Por todo lo comentado y, por mucho más,  esta es una obra urgente, vital, necesaria. Nos coloca frente a una situación, no sólo histórica y  epistémica,  sino actual y de futuro, como lo dice Ramón Grosfoguel, uno de los pensadores decoloniales más renombrados, junto a otros, como el propio Midence,  en la presentación inserta en el libro:  esta es  una obra “indispensable para los estudios decoloniales”. Lo es,  en tanto ausculta, devela, remece las estructuras de pensamiento que Occidente ha utilizado para ocultar el expolio y exterminio mediante el uso de la fuerza en contra de los Otros. Ese Occidente que una vez consigue  consumar esto,  pasa siempre  a la fase  de la apropiación de los recursos materiales, cognitivos y simbólicos de estos pueblos, pues, como ya lo había apuntado el mismo  Midence, en su obra anterior, Occidente siempre  ha utilizado la invasión para robar las  ideas, logros e inventos  de otros y proponerlas como soluciones o logros  internos.

Para finalizar, diré que Midence, en las primeras secciones del libro, anuncia una nueva obra. Indica que girará en torno al pensamiento y el pensar en nuestro continente y del  Sur Global, hasta vincularlo con la actualidad lo que, en sus palabras, conformaría una trilogía con su obra anterior. Nosotros como lectores y pueblos de Sur concernidos en estas indispensables  obras,  pacientemente, la aguardaremos.

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