
Un creador de contenidos que recorría el centro de Santiago relatando su historia terminó intimidado por un grupo de aproximadamente 15 personas. Mientras los involucrados lo obligaban a retirarse, funcionarios municipales le recomendaron apagar su transmisión para evitar problemas. El episodio vuelve a poner bajo cuestionamiento el control de la Plaza de Armas y la respuesta de las autoridades encabezadas por el alcalde Mario Desbordes.
(360Noticias) La Plaza de Armas de Santiago, uno de los espacios públicos más emblemáticos de Chile, volvió a quedar en el centro de la controversia. Esta vez, un ciudadano chileno que realizaba una transmisión en vivo sobre la historia de la capital denunció que fue intimidado y obligado a abandonar el lugar por un numeroso grupo de venezolanos que lo acusó de estar grabando sus actividades.
El protagonista es Franko Lagos, conocido en TikTok como «El Kofran», fotógrafo independiente que acostumbra recorrer las calles de Santiago mostrando lugares históricos. Según los registros que publicó en redes sociales, fue increpado por aproximadamente 15 personas mientras transmitía desde el denominado kilómetro cero de la capital.
El incidente deja una pregunta sobre la mesa: ¿cómo puede ocurrir que un ciudadano que intenta mostrar la historia de Santiago termine abandonando su principal plaza pública ante las amenazas de extranjeros, quizás varios ilegales, sin encontrar una respuesta efectiva de quienes están encargados de resguardar el lugar?
De una transmisión histórica a las amenazas
Todo comenzó cuando una mujer venezolana que ejerce la prostitución en el lugar se acercó a Lagos para preguntarle qué estaba haciendo. El creador de contenidos explicó que transmitía desde un espacio público, pero la mujer lo cuestionó por supuestamente grabar a otras mujeres que se encontraban en el sector.
Lagos negó que estuviera grabándolas y trató de continuar con su recorrido histórico. Sin embargo, otros individuos se acercaron para increparlo y acusarlo de estar vigilándolos.
En pocos minutos, según su denuncia, alrededor de 15 personas lo rodearon, le gritaron e intentaron moverle el teléfono mientras continuaba transmitiendo.
La situación ocurrió en las inmediaciones del edificio de la Municipalidad de Santiago y, de acuerdo con el relato del afectado, frente a personal de Carabineros y seguridad municipal.
Un ciudadano que pretendía mostrar la historia de su capital terminó retirándose de la plaza bajo presión de un grupo de particulares.
Funcionarios municipales le recomendaron apagar la transmisión
Uno de los aspectos que más cuestionamientos genera es la respuesta que Lagos asegura haber recibido de funcionarios de seguridad municipal.
Tras el incidente, el creador de contenidos se acercó a los guardias para pedir explicaciones. Uno de ellos le respondió:
«Apaga el live para que no tengas problemas».
En lugar de encontrar una solución que le permitiera continuar con su recorrido, Lagos recibió la recomendación de interrumpir su transmisión.
El registro también recoge una amenaza contra su teléfono mientras abandonaba el lugar. Finalmente, el creador de contenidos decidió retirarse.
El episodio plantea interrogantes concretas sobre los procedimientos municipales. ¿Por qué se recomendó al afectado apagar su transmisión? ¿Qué medidas se adoptaron frente a quienes lo intimidaban? ¿Se identificó a los participantes o se puso el hecho en conocimiento de las autoridades competentes?
Son preguntas que la Municipalidad de Santiago debe aclarar para establecer qué ocurrió y cuáles fueron las actuaciones de sus funcionarios.
«Recuperemos nuestros espacios»: el llamado del creador de contenidos
Después de retirarse de la plaza, Lagos publicó los registros y pidió a sus seguidores que ayudaran a difundir su denuncia.
Su llamado fue recuperar los espacios públicos para que las familias y los turistas pudieran volver a utilizarlos, especialmente durante las celebraciones de Fiestas Patrias.
El caso vuelve a situar al alcalde Mario Desbordes y al Gobierno de José Antonio Kast frente a una exigencia concreta de seguridad: garantizar que las personas puedan circular, grabar y desarrollar actividades legítimas en los espacios públicos sin ser sometidas a amenazas.
No basta con anunciar intervenciones o presentar querellas después de que los hechos se vuelven virales. La denuncia de Franko Lagos exige esclarecer cómo actuaron los organismos responsables en el momento del incidente y qué medidas se adoptarán para impedir que situaciones similares se repitan.
La Plaza de Armas es un espacio público. Ningún grupo de particulares tiene derecho a apropiárselo ni a expulsar mediante intimidaciones a quienes desean recorrerlo.







