Jueves, Agosto 27, 2026
Instala 360Noticias en tu celular
Inicio Mundo Trump afirma que cambiará el nombre a los océanos Pacífico y Atlántico...

Trump afirma que cambiará el nombre a los océanos Pacífico y Atlántico por “océano América = EEUU”

0
68

Después de rebautizar unilateralmente el golfo de México y ordenar que Estados Unidos denomine “lago América” al lago Ontario de Canada, Donald Trump insinuó que el próximo paso podría ser cambiar el nombre del océano Atlántico o del Pacífico. Detrás de lo que podría parecer otra extravagancia presidencial es una concepción imperialista mucho más profunda: la idea de que Washington puede apropiarse simbólicamente de territorios, mares y espacios compartidos con otros pueblos.

Donald Trump parece decidido a dibujar un nuevo mapa del mundo a la medida de Estados Unidos.

Este jueves 27 de agosto, el presidente estadounidense firmó una orden ejecutiva que instruye a las instituciones federales de su país a sustituir el histórico nombre del lago Ontario por “Lake America” —“lago América”—, pese a que se trata de uno de los Grandes Lagos compartidos entre Estados Unidos y Canadá. La medida deberá reflejarse en mapas, documentos, contratos y bases de datos oficiales estadounidenses.

Pero Trump no se conformó con el lago.

Durante el acto realizado en el Despacho Oval, recordó que anteriormente había ordenado que el gobierno estadounidense llamara “golfo de América” al golfo de México y, siguiendo esa particular lógica, planteó que todavía le faltaba conquistar un nombre mayor.

“Ahora solo nos falta un océano”, señaló, antes de insinuar que podría modificar la denominación del Atlántico, del Pacífico o de ambos.

Una geografía diseñada desde Washington

Los océanos Atlántico y Pacífico no pertenecen a Estados Unidos. Tampoco el lago Ontario es estadounidense: forma parte de la frontera internacional con Canadá y una parte sustancial de sus aguas se encuentra bajo jurisdicción canadiense.

La orden de Trump, por lo tanto, no puede obligar al resto del planeta a cambiar sus mapas. Sus efectos jurídicos se limitan fundamentalmente a las instituciones federales estadounidenses.

Canadá ya dejó claro que no reconoce la nueva denominación. El primer ministro Mark Carney respondió que el lago Ontario continuará llamándose lago Ontario y recordó que ese nombre posee siglos de historia, anterior incluso a la existencia de Estados Unidos y Canadá como Estados modernos.

La Casa Blanca, sin embargo, justificó oficialmente la decisión afirmando que Estados Unidos ha sido el principal protector e inversionista en los Grandes Lagos y reivindicando el papel estadounidense en su navegación, comercio, defensa y desarrollo económico.

Es una vieja idea imperial presentada con lenguaje del siglo XXI.

Del golfo de México al “lago América”

El 20 de enero de 2025, apenas regresó a la Casa Blanca, Trump firmó una orden para que el gobierno estadounidense comenzara a denominar “golfo de América” al golfo de México, para los estadounidense América no es el resto del continente, es sinónimo de EEUU..

El cambio de nombre del lago Ontario ocurre en medio de una creciente guerra comercial entre Washington y Ottawa. Trump ha utilizado los aranceles como instrumento de presión contra su vecino del norte y durante su segundo mandato ha insistido repetidamente en presentar a Canadá como un hipotético “estado 51” de Estados Unidos, una idea rechazada tajantemente por el gobierno y buena parte de la sociedad canadiense.

La secuencia comienza a mostrar un patrón.

México deja de aparecer en el golfo.

Ontario desaparece del lago.

Canadá es imaginado como otro estado estadounidense.

Y ahora el Atlántico o el Pacífico podrían transformarse, al menos en la particular cartografía trumpista, en un gigantesco “océano de EEUU”.

El imperialismo también necesita símbolos

Los imperios siempre han comprendido la importancia de los nombres.

Renombrar ciudades, territorios, montañas y mares ha sido históricamente una forma de demostrar dominio. Quien conquista no solamente controla un territorio: intenta imponer su lenguaje, sus símbolos y su interpretación de la historia.

La diferencia es que Trump intenta realizar esa operación desde la principal potencia militar del planeta y frente a países formalmente soberanos.

Su concepción internacional se aleja de la idea de relaciones entre Estados iguales. El mundo aparece dividido entre una gran potencia con derecho a exigir y países que deben acomodarse a sus intereses.

Canadá debe aceptar las condiciones comerciales estadounidenses.

México debe soportar que Washington modifique unilateralmente el nombre de un espacio geográfico compartido.

Groenlandia puede transformarse en objeto de interés estratégico estadounidense.

Y ahora hasta los océanos entran en el imaginario expansionista.

El trumpismo lleva así al extremo una característica histórica de la política exterior estadounidense: la convicción de que el poder económico, militar y financiero de Washington le concede derechos excepcionales frente al resto de las naciones.

La doctrina tiene un nombre mucho más antiguo que Trump: imperialismo.

El mapa de un imperio imaginado

Por supuesto, mañana el océano Pacífico seguirá siendo el océano Pacífico.

El Atlántico continuará siendo el Atlántico.

Los canadienses seguirán hablando del lago Ontario y los mexicanos seguirán reconociendo el golfo de México.

Pero sería un error reducir todo esto simplemente a una nueva excentricidad del presidente estadounidense.

Trump utiliza los símbolos para comunicar relaciones de poder.

Cuando habla del “estado 51”, cuando elimina a México del nombre del golfo, cuando borra Ontario del lago o cuando fantasea con un “océano América”, está transmitiendo siempre el mismo mensaje:

Estados Unidos está primero y los demás deben acostumbrarse a un mundo definido desde Washington.

Esa mezcla de grandilocuencia personal, nacionalismo supremacista y pretensión de dominio internacional es probablemente una de las expresiones más descarnadas del imperialismo estadounidense contemporáneo.

Trump podrá cambiar todos los nombres que quiera dentro de los documentos de su gobierno.

Lo que no puede cambiar por decreto es la geografía, la historia ni la soberanía de los demás pueblos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

En Chrome, abre el menú ⋮ y elige “Instalar aplicación” o “Agregar a pantalla principal”.