Análisis geopolítico sobre el policentrismo y los desafíos regionales
por José Luis de Francisco
El reciente memorándum de Islamabad entre Irán y EEUU ha significado un cambio tectónico en la geopolítica mundial, posterior al derrumbe de la unipolaridad del saqueo imperial y al surgimiento de un policentrismo, con eje en Eurasia, que se define como cooperativo y respetuoso de la autodeterminación de las naciones. No puede interpretarse este cambio como definitivo pues aún el norte anglosajón resiste su caída patrocinando guerras en varios puntos del planeta, todas ellas con la mira puesta en afectar a China.
La malicia talmúdica sionista interpreta que este es el tiempo histórico para hacer realidad el mandato bíblico de construcción del “gran Israel” y ha contado hasta el presente con el apoyo incondicional de EEUU, pero esa relación ahora aparece resquebrajada y hay indicios de que el estado hebreo deberá seguir sólo en esa quimérica empresa. Aunque más no sea de manera transitoria, el presidente Trump busca salirse del escenario bélico acosado por el inminente derrumbe de la economía global, el agotamiento de su armamento y la inflexibilidad del calendario electoral. El conflicto aún está en pleno desarrollo, pero la aparición de Irán como potencia militar regional hace que esta re edición de la derrota de Vietnam, ahora en tierra persa, supere el plano de lo utópico y ya este inscripta en la historia como la victoria de una nación oprimida, sancionada por décadas y estigmatizada hasta el paroxismo. Una potencia de segundo orden ha dado en el clavo al gestar un poderío militar en base a misiles y drones, desarrollados bajo tierra, y un ejército de cientos de miles de combatientes, capaz de poner en retirada a la flota naval más grande del mundo y producir importante daño a su poder aéreo y tecnológico. En lo conceptual, la guerra del siglo XXI declaró la obsolescencia de las armas del siglo XX.
“En lo conceptual, la guerra del siglo XXI declaró la obsolescencia de las armas del siglo XX.”
En el terreno concreto, no en el teórico, el mundo a quedado entonces de manera dinámica e inconclusa con el predominio de tres grandes potencias. EEUU -que preserva un gran poder, pero atraviesa un período de notoria decadencia-, Rusia -cuarta economía planetaria y primera en lo militar- y China -con su extraordinario liderazgo industrial y tecnológico, además de la expansión de sus rutas comerciales en todos los continentes-. Europa ha quedado aislada, en crisis generalizada y seriamente afectada en su competitividad exportadora por automutilarse al cortar la provisión de gas barato ruso, en tanto Oriente Medio sigue en ebullición pero ahora con la perspectiva de una gran confluencia sunita y chiita que se siente fortalecida para comerciar al margen del petrodólar y con un acuerdo de defensa autónomo para suplir la falsa seguridad que otorgaba Estados Unidos.
Africa muestra signos esperanzadores con el surgimiento de la Confederación de Estados del Sahel (Malí, Burkina Faso y Niger) en proceso de descolonización de la dominación francesa, y la presencia de Sudáfrica, Etiopía y Egipto en la organización que prefigura el emergente policentrismo, los Brics, para transitar un siglo que podría ser testigo del despertar de este enorme bloque “madre de la humanidad”.
Al sur de Río Grande, en nuestra América, Brasil -también integrante de los Brics- espera por quién lo acompañe para salir de su soledad hemisférica, luego del desplante de Argentina que rechazó la membrecía para incorporarse al grupo. El gigante del cono sur, al igual que México, ejercen una relativa autonomía geopolítica, este último condicionado por los 3.000 km. de frontera común con su vecino del norte, y en el caso del gobierno de Lula por la aguda fractura política interna. La Nicaragua sandinista mantiene con firme adhesión popular la llama de la revolución pese a recurrentes intentos por obturarla, y Cuba sobrevive con el apoyo del humanismo internacional al cerco imperialista que sigue pidiendo su cabeza. La Venezuela post Maduro finge ser soberana al tiempo que hace los deberes que dicta Washington, y tanto Colombia como Perú suman sus respectivos libertarismos a los que gobiernan en Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, El Salvador y Honduras. Con este viento a favor, EEUU se propone aplicar una nueva versión de la Doctrina Monroe -que en 1823 lanzó la consigna de “América para los americanos” para frenar potencias europeas- y aprovechar la predisposición de tantos gobiernos cipayos de la región bien dispuestos a la entrega sin condicionamientos de las nuestras riquezas.
El cuadro de situación en América Latina es el opuesto al vivido en los primeros años de este siglo, cuando las experiencias progresistas eran franca mayoría. Preguntarnos sobre las razones que produjeron la mutación regresiva y debatir sobre las mismas para que no haya repitencia de fracasos debiera ocupar el centro de las prioridades de los movimientos soberanistas y comprometidos con cambios sociales, que esta vez deberían ser profundos y estructurales.
El rol que le cupo a los medios de comunicación en la modelación de una narrativa insolidaria y antipopular en nuestra América ha sido sumamente exitoso al forjar una disonancia cognitiva al amparo de las formalidades de la democracia liberal para apoyar planes de ajustes, concentración y extranjerización de la economía. El resultado fue una lógica afectación de la salud y la educación pública, los derechos de la niñez, los ancianos y discapacitados en casi todo el continente. Ese goteo infeccioso también apunta a enajenar bienes naturales y a construir nuevo conocimiento dominante contrario a la emancipación y la justicia. Incluso Brasil, que se ha transformado en potencia mundial, no ha podido permanecer ajeno al fanatismo neoliberal y el bolsonarismo se muestra fuerte para las elecciones presidenciales de octubre.
Lo dicho sobre la manera persistente de formatear sociedades sin pasado ni brújula, a disposición de los centros de poder occidentales, no exime de responsabilidades a los gobiernos progresistas que no supieron o no quisieron implementar reformas se segunda generación que profundizaran el cambio inicial, que había mejorado el nivel de vida de amplios sectores sin confrontar abiertamente con el poder económico oligárquico y transnacional.
América, la nuestra, indígena y latina, necesita ir al fondo de sus cuestiones y elaborar una estrategia conjunta antitética con su balcanización, que le permita manejarse como bloque en un tiempo histórico en el que esa es la tendencia y en el que triunfan los que saben a dónde van, tal la lección de la reciente guerra de Irán. La descolonización implica percibirnos como una unidad cuyo destino será venturoso sólo si lo concebimos como un todo y no como la suma de partes. La planificación es la elocuente clave del éxito de la gestión china que ya va por su decimoquinto Plan Quinquenal y también de la estabilidad en Nicaragua, por lo que la estrategia para el desarrollo de nuestra región debería plasmarse en planes de ese tipo.
Enfrentar la previsible ofensiva norteamericana en la región es una exhortación para que la mirada de Patria Grande sea retomada. Para que foros o encuentros vayan modelando el qué hacer y el cómo hacerlo y dar nacimiento a una corriente de opinión con presencia en cada país, anclada en lo mejor de su pasado lúcido y guerrero, pero necesariamente adaptada al nuevo orden mundial que se prefigura sin hegemonismos. Así como en Medio Oriente, ya se analiza un sistema autónomo de seguridad para todos los países de la región, en nuestro continente ese tipo de coordinación y acuerdos serán necesario para enfrentar un futuro que será muy duro.
Hemos sido por siglos sometidos al escarnio de invasiones y golpes militares, al despojo sistemático de nuestros bienes naturales y al sacrificio de nuestros hermanos que regaron con su sangre el suelo desde el Pacífico al Atlántico, por lo que sobran las razones para saber que Occidente no es compatible con nuestro desarrollo ni con el bienestar de nuestro pueblo. Nuestro lugar está junto a las naciones que se han levantado contra el supremacismo y el racismo. Está junto a este Sur Global que ha emergido para para poner fin a un imperio que bien sabemos, no es invencible.











