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La alianza entre Niantic Spatial y el contratista de defensa Vantor conecta la información recogida mediante un videojuego con el desarrollo de sistemas de navegación para operaciones militares. El caso expone cómo una actividad recreativa puede alimentar tecnologías cuyos usos quedan fuera del control de quienes aportaron los datos.
Millones de personas salieron a recorrer calles, plazas y parques con el celular en la mano para atrapar criaturas virtuales. Pokémon Go convirtió aquella escena en un fenómeno mundial. Pero alrededor del juego también se construyó algo menos visible: una enorme fuente de información sobre el mundo físico, aprovechada para entrenar inteligencia artificial que hoy se proyecta hacia la navegación de drones militares.
El vínculo pasa por Niantic Spatial, empresa surgida de la desarrolladora del videojuego, y su alianza con Vantor, antigua Maxar Intelligence. En diciembre de 2025, ambas anunciaron un sistema de posicionamiento que combina capacidades terrestres y aéreas para operar donde las señales satelitales fallan, son interferidas o resultan manipuladas. Entre sus aplicaciones figuran operaciones de defensa.
La recolección tenía una mecánica concreta. Mediante funciones opcionales de escaneo, jugadores de Pokémon Go registraban lugares reales y enviaban esas imágenes a la empresa. Esos aportes ayudaron a entrenar modelos capaces de reconocer e interpretar espacios. Niantic Spatial ha reconocido ese uso histórico, aunque sostiene que su acuerdo con Vantor no incluye entregar los escaneos originales del videojuego.
Esa distinción importa, pero deja abierta la cuestión central: el valor obtenido de las contribuciones de los jugadores puede trasladarse a otras actividades mediante la tecnología desarrollada con ellas. Para aprovechar ese aprendizaje no es indispensable transferir cada fotografía original.
La propia Niantic Spatial presenta una base tecnológica que comprende más de 30.000 millones de imágenes con información de posición. La cifra describe imágenes, no necesariamente 30.000 millones de escaneos independientes realizados en Pokémon Go. Su utilidad está en registrar el entorno desde múltiples perspectivas y proporcionar referencias para que una máquina pueda localizarse.
El Sistema de Posicionamiento Visual, conocido como VPS, permite estimar la ubicación y orientación de una cámara a partir del entorno que observa. La alianza con Vantor busca integrar esa capacidad con datos tridimensionales del terreno y su tecnología aérea Raptor, creando una referencia compartida entre sistemas terrestres y aéreos.
En un escenario militar, mantener la orientación cuando el GPS deja de funcionar representa una ventaja operativa. Un dron necesita conocer su posición para continuar una misión; la navegación visual pretende reducir su dependencia de señales que pueden ser bloqueadas. Ese es uno de los problemas que las empresas declaran abordar con su colaboración.
La relación con el aparato militar estadounidense tampoco es una asociación retórica. Vantor anunció en febrero de 2026 un contrato con el Ejército de Estados Unidos por hasta 217 millones de dólares, destinado a proporcionar terrenos tridimensionales para entrenamiento y ensayo de misiones. Ese contrato es distinto del acuerdo con Niantic, pero documenta el mercado militar en el que opera su socio.
La reorganización empresarial permitió separar ambos negocios. En 2025, Niantic acordó vender su división de videojuegos a Scopely, de propiedad saudí, por 3.500 millones de dólares, mientras la actividad geoespacial continuó mediante Niantic Spatial. El entretenimiento y la explotación de tecnología cartográfica siguieron caminos comerciales diferentes.
Aceptar una función de escaneo para obtener recompensas en un videojuego difícilmente equivale a comprender todas las aplicaciones futuras de ese aporte. Allí está el conflicto político: las personas registran sus barrios; las empresas acumulan el conocimiento, controlan los modelos y negocian sus usos. Los jugadores recibieron recompensas virtuales. La capacidad de decidir sobre el destino de aquella información quedó en otras manos.










