
(360Noticias) La apertura en Bolivia de una investigación por tráfico de drogas contra el mercenario argentino Fernando Cerimedo amplió un caso que ya involucraba granjas de bots, desinformación política y una acusación por tentativa de feminicidio. Su trayectoria permite seguir una extensa red de relaciones que atraviesa las campañas de Javier Milei, el bolsonarismo, el gobierno de Rodrigo Paz y sectores que hoy ocupan puestos estratégicos en La Moneda bajo la administración de José Antonio Kast. En Chile, además, el testimonio de su expareja abrió una pregunta: ¿qué papel desempeñó realmente Cerimedo en la campaña presidencial de 2025?
El nombre de Fernando Cerimedo, durante años conocido principalmente entre especialistas en campañas electorales y operaciones digitales, se ha convertido en pocas semanas en un problema político de alcance continental.
El consultor argentino permanece en prisión preventiva en Bolivia mientras la Justicia investiga su presunta responsabilidad intelectual en la tentativa de feminicidio contra su expareja, la abogada boliviana Nadia Beller. Cerimedo niega la acusación y su defensa ha rechazado la versión de la denunciante. Pero ese expediente dejó de ser rápidamente el único frente judicial abierto en su contra.
El 28 de agosto, el fiscal general de Bolivia, Róger Mariaca, confirmó la apertura de una nueva investigación contra Cerimedo por tráfico de sustancias controladas y confabulación. La causa fue iniciada de oficio a partir de informes y de las declaraciones entregadas por Beller y se concentra en una protección a vuelos irregulares que operaban desde Santa Ana del Yacuma, en el departamento del Beni, presumiblemente con destino a Brasil.
La Fiscalía deberá determinar ahora si existió efectivamente una estructura destinada a facilitar vuelos relacionados con el narcotráfico, quiénes participaron y qué papel habría desempeñado Cerimedo.
Ese punto es importante. Algunas versiones difundidas en los últimos días hablan de grandes cantidades de cocaína transportadas diariamente desde Bolivia hacia Brasil. Esas cifras no aparecen hasta ahora corroboradas en las declaraciones públicas de la Fiscalía boliviana consultadas para esta nota.
De asesor político a investigado por narcotráfico
Cerimedo no era un personaje marginal en Bolivia.
Durante el gobierno de Rodrigo Paz, su presencia había generado cuestionamientos incluso dentro del propio oficialismo. En julio de 2026, el entonces ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, reconoció públicamente que el argentino asesoraba al mandatario, aunque intentó reducir la importancia de sus funciones.
Una investigación de Bolivia Verifica reconstruyó posteriormente que Cerimedo habría actuado como asesor externo y participado en la redacción o modificación de al menos dos decretos supremos y una ley relacionados con decisiones del Ejecutivo. El propio consultor había dicho anteriormente que Rodrigo Paz era amigo suyo y que Catalina Paz, hija del mandatario, había sido alumna de su academia de marketing digital Numen.
Cerimedo también se atribuyó públicamente parte del éxito electoral que llevó a Paz al poder.
El problema para el gobierno boliviano es ahora mayor. Quien tuvo acceso al entorno presidencial se encuentra investigado por delitos que van mucho más allá de una controversia sobre propaganda electoral.
La conexión chilena
En Chile, Fernando Cerimedo tampoco apareció ayer.
Su presencia documentada se remonta, como mínimo, al plebiscito constitucional de 2020.
Ese año, Casa Común por el Rechazo, organización integrada por empresarios y dirigentes contrarios al proceso constituyente, contrató a Numen, la empresa de Cerimedo, para efectuar estudios electorales. Una de aquellas mediciones proyectó un escenario radicalmente distinto del que finalmente ocurrió en las urnas.
El plebiscito terminó con un 78,28% para el Apruebo y un 21,72% para el Rechazo.
Investigaciones posteriores han establecido que Cerimedo no realizó simplemente una encuesta aislada: su empresa trabajó para Casa Común durante aquella campaña.
La importancia actual de ese episodio reside en los nombres.
En aquella estructura coincidieron personas que años después terminarían ocupando posiciones relevantes alrededor de José Antonio Kast y posteriormente dentro de La Moneda. Entre ellas figura Felipe “Yeti” Costabal, actual director de la Secretaría de Comunicaciones del Gobierno, además de otros integrantes del entorno presidencial como Alejandro Irarrázaval e Ignacio Dülger.
Eso acredita relaciones profesionales y políticas entre Cerimedo y personas que posteriormente ingresaron al gobierno de Kast.
“Decía que había hecho un nuevo presidente”
Nadia Beller aseguró esta semana en una entrevista con BioBioTV que Cerimedo le decía haber participado directamente en la campaña presidencial chilena.
Según su testimonio, el argentino afirmaba haber trabajado con “el equipo de K”, una expresión que Beller identificó, por el contexto de esas conversaciones, con el equipo de José Antonio Kast.
“Estoy segurísima de que él trabajó con el equipo de K, porque fue otra de las cosas de las que él se llenaba la boca: de que había hecho un nuevo presidente”, declaró.
Beller agregó otro antecedente. Según relató, durante los últimos días de la elección chilena Cerimedo mantenía comunicación permanente con personas ubicadas en Chile y recibía información durante el escrutinio.
También recordó que el consultor evaluaba asistir a la ceremonia de investidura presidencial.
Pero sus declaraciones van todavía más atrás.
Según Beller, Cerimedo se atribuía también haber contribuido a “frenar” el proceso constitucional chileno, operación que describía como resultado de campañas comunicacionales coordinadas mediante bots, influenciadores, dirigentes políticos y parlamentarios.
La participación de Numen en la campaña del Rechazo de 2020 está documentada; la eventual participación de Cerimedo en la campaña presidencial de Kast en 2025 continúa siendo una acusación que debe investigarse.
Cuatro años promoviendo a Kast
Existe, sin embargo, otra pieza del rompecabezas.
Una investigación publicada este sábado 29 de agosto por El Mostrador estableció que Cerimedo difundió durante al menos cuatro años mensajes favorables a José Antonio Kast desde sus propias redes sociales. El medio revisó publicaciones en las cuales el argentino expresaba reiteradamente su simpatía por la figura del dirigente republicano y anticipaba su eventual llegada a la Presidencia.
Cerimedo tenía un interés político sostenido en Kast mucho antes de las actuales revelaciones.
Frente a las acusaciones, el Gobierno chileno tomó distancia.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, afirmó el 28 de agosto que “el Gobierno de Chile no tiene ninguna vinculación” con Cerimedo y sostuvo que todo lo relacionado con la campaña presidencial se encuentra debidamente declarado y rendido.
El caso, sin embargo, ya llegó al Ministerio Público. El diputado Juan Santana anunció acciones destinadas a investigar eventuales delitos informáticos y determinar si redes asociadas al consultor argentino participaron en campañas políticas dentro de Chile. Otros parlamentarios han solicitado aclarar eventuales relaciones entre cuentas automatizadas, funcionarios gubernamentales y la Secretaría de Comunicaciones.
La fábrica de cuentas
Uno de los aspectos más delicados del testimonio de Beller tiene relación con la infraestructura digital atribuida a Cerimedo.
La abogada aseguró haber observado directamente cómo el argentino impartía instrucciones comunicacionales a sus equipos y cómo coordinaba influenciadores y cuentas automatizadas.
Según su relato, Cerimedo le mostró instalaciones donde funcionaban numerosos teléfonos y tarjetas SIM, y le explicó que utilizaba inteligencia artificial para producir cuentas aparentemente reales, capaces de generar comentarios coherentes y participar de conversaciones políticas sin presentar el comportamiento mecánico de los bots tradicionales.
Después de su detención, medios internacionales informaron además del hallazgo de una estructura o “granja de bots” durante las diligencias efectuadas en Bolivia.
La cuestión adquiere especial importancia en Chile después de las denuncias que marcaron la campaña presidencial de 2025.
Evelyn Matthei volvió esta semana sobre los ataques digitales que sufrió durante aquella elección y llamó la atención sobre la desaparición de cuentas que la habían hostigado después de la detención de Cerimedo. La ex candidata vinculó esos episodios con sectores republicanos.
Milei y las visitas a la Casa Rosada
La red de Cerimedo no termina en Chile y Bolivia.
Su relación con el actual presidente argentino, Javier Milei, está ampliamente documentada.
El propio Gobierno argentino reconoció el 25 de agosto que Cerimedo desempeñó un papel en la campaña presidencial que llevó a Milei a la Casa Rosada en 2023.
La administración argentina intentó sostener inicialmente que la relación había terminado ese mismo año. Sin embargo, registros oficiales mostraron que Cerimedo ingresó al menos 13 veces a la Casa Rosada desde la llegada de Milei al poder y durante el primer semestre de 2024. Finalmente, el portavoz presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el consultor había mantenido reuniones durante ese periodo.
Es decir, tampoco se trataba de un simpatizante digital distante.
Había participado en la campaña presidencial y posteriormente ingresó reiteradamente a la sede del Gobierno argentino.
El laboratorio brasileño
Brasil constituye otra pieza fundamental.
Cerimedo fue uno de los principales difusores internacionales de las denuncias falsas sobre un supuesto fraude electoral después de la derrota de Jair Bolsonaro frente a Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.
El 4 de noviembre de aquel año protagonizó una transmisión desde La Derecha Diario en la que presentó un supuesto informe que cuestionaba las urnas electrónicas brasileñas. La transmisión superó las 400.000 visualizaciones antes de que su contenido fuera restringido por decisión de las autoridades electorales. Las afirmaciones fueron posteriormente desmentidas por verificadores y por el propio sistema electoral brasileño.
El episodio adquirió posteriormente mucha mayor gravedad.
El informe de la Policía Federal brasileña sobre la trama destinada a desconocer los resultados electorales identificó documentos relacionados con Cerimedo y analizó el papel que aquella información falsa cumplió en la campaña destinada a desacreditar las urnas.
Cerimedo mantenía además relaciones públicas con integrantes de la familia Bolsonaro, particularmente Eduardo Bolsonaro.
Una red que atraviesa fronteras
Vistos separadamente, estos episodios pueden parecer simples contratos de asesoría política.
Observados en conjunto muestran algo diferente.
Fernando Cerimedo apareció alrededor de Jair Bolsonaro en Brasil, Javier Milei en Argentina, Rodrigo Paz en Bolivia y sectores vinculados posteriormente al gobierno de José Antonio Kast en Chile. Su medio La Derecha Diario, antes de que vendiera su participación, extendió además sus operaciones a distintos países de América Latina, Estados Unidos y España.
Lo que existe es un patrón transnacional de circulación de consultores, medios digitales, influenciadores, cuentas automatizadas y estrategias de comunicación utilizadas por sectores de la derecha radical latinoamericana y, en determinados casos, por fuerzas más amplias de la derecha.
Cerimedo aparece repetidamente en el centro de ese ecosistema.
Su caso permite observar cómo las viejas campañas electorales nacionales han sido reemplazadas parcialmente por estructuras capaces de operar simultáneamente en varios países: una noticia se produce en un portal, cientos o miles de cuentas la amplifican, influenciadores la transforman en tendencia y dirigentes políticos terminan incorporándola al debate público.
El objetivo ya no consiste solamente en convencer a un elector. También puede consistir en alterar artificialmente la percepción de lo que piensa una sociedad, instalar temas, destruir reputaciones o convertir información falsa en parte de la conversación política cotidiana.
Las preguntas que quedan abiertas en Chile
Para Chile, el caso recién comienza.
La existencia de contactos históricos entre Cerimedo y personas que hoy rodean al presidente Kast está documentada. También lo está el trabajo de Numen para el Rechazo en 2020 y el apoyo público que el argentino manifestó durante años hacia Kast.
Lo que falta establecer es mucho más importante.
¿Trabajó Fernando Cerimedo efectivamente para la campaña presidencial de José Antonio Kast?
¿Existieron contratos formales o pagos desde Chile o el extranjero?
¿Participaron sus estructuras digitales en campañas contra adversarios políticos?
¿Operaron bots administrados desde Argentina o Bolivia durante las elecciones chilenas?
¿Existió coordinación con dirigentes políticos, parlamentarios o funcionarios que hoy forman parte del Gobierno?
Ninguna de esas preguntas tiene todavía una respuesta.
La sucesión de investigaciones, testimonios y documentos está revelando las dimensiones de una infraestructura política y comunicacional transnacional que durante años se movió entre campañas electorales, gobiernos, medios digitales y redes sociales de América Latina.










