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Inflación se dispara: 56 alimentos suben de precios y bencina acumula alza de 26,2%

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(360Noticias) El costo de la vida sigue aumentando en Chile y pone bajo cuestionamiento la conducción económica del gobierno de José Antonio Kast. Los combustibles registran alzas descomunales, mientras productos básicos como las papas y los tomates se encarecen, castigando especialmente a trabajadores, jubilados y familias de menores ingresos.

La situación económica de los hogares chilenos continúa deteriorándose. Según informó este viernes 6 de noviembre el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 0,5% durante octubre, acumulando una inflación de 4,5% en los primeros diez meses de 2026, la misma cifra registrada en doce meses.

El resultado confirma una aceleración inflacionaria respecto del 4,1% anual de septiembre y supera ampliamente el 3,5% con que terminó 2025. Se trata de un escenario que abre serios cuestionamientos sobre la capacidad del gobierno de Kast para contener el encarecimiento de la vida y proteger el poder adquisitivo de la población.

Combustibles por las nubes: el diésel acumula un alza de 53,5%

Uno de los antecedentes más preocupantes es el incremento de los combustibles. La gasolina aumentó 4,5% durante octubre y acumula un alza de 26,2% en lo que va del año. El petróleo diésel registra una situación todavía más grave: subió 12,3% en el último mes y acumula un incremento de 53,5% desde enero.

Estas cifras tienen consecuencias que van mucho más allá de quienes utilizan vehículos particulares. El diésel constituye un componente fundamental del transporte de mercancías, la distribución de alimentos y numerosas actividades productivas. Su encarecimiento genera presiones sobre los costos de producción y distribución que pueden terminar trasladándose a los consumidores.

La magnitud de estas alzas plantea interrogantes sobre la política económica y energética del Ejecutivo, especialmente respecto de los mecanismos disponibles para amortiguar el impacto de los precios internacionales sobre la economía nacional.

Los alimentos suben y los hogares pobres pagan las consecuencias

La inflación está golpeando directamente la alimentación de las familias. Durante octubre, 56 de los 81 productos que integran la división de alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron sus precios.

Las papas registraron un incremento de 12%, mientras los tomates subieron 11,2%. En conjunto, las hortalizas, legumbres y tubérculos aumentaron 4,6% durante el mes.

La división de alimentos y bebidas no alcohólicas acumula una inflación anual de 4,9%, por encima del índice general.

Estas alzas tienen un efecto particularmente severo sobre los sectores populares, que destinan una proporción mayor de sus ingresos a cubrir necesidades básicas. Para una familia de bajos recursos, el encarecimiento de los alimentos significa reducir otros gastos indispensables, restringir el consumo o aumentar el endeudamiento.

Mientras los indicadores económicos muestran porcentajes, en los hogares trabajadores esas cifras se traducen en menos capacidad para llenar el refrigerador, pagar las cuentas y llegar a fin de mes.

Una política económica cuestionada por sus resultados sociales

El gobierno de Kast enfrenta un problema económico y social que los datos oficiales vuelven cada vez más evidente: el costo de la vida continúa aumentando y los sectores de menores ingresos disponen de menos recursos para absorber sus consecuencias.

Aunque la inflación responde a múltiples factores, incluidos los precios internacionales de la energía, corresponde al Ejecutivo explicar qué medidas está adoptando para limitar su transmisión al mercado interno y proteger los ingresos populares.

La evolución de los combustibles, el encarecimiento de la alimentación y la aceleración de la inflación ponen en cuestión los resultados de la administración económica del gobierno.

El problema central no es únicamente cuánto suben los precios, sino quiénes terminan pagando las consecuencias. Cuando aumentan los alimentos y la energía, el sacrificio se concentra especialmente en los hogares que destinan prácticamente todos sus ingresos a sobrevivir.

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