Libertad de Expresión: Sergio Micco y Rosa Luxemburgo

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por Roberto Ávila Toledo (abogado de DDHH)

Miles de jóvenes de nuestra generación, entre ellos los que estudiábamos en la Escuela de Derecho en la Universidad de Chile, participamos de muchas formas en la lucha contra la dictadura militar.

Nuestra resistencia no era para imponer otra dictadura, para hacer callar a los que nos acallaban, para reprimir a los que nos reprimían. Nuestra lucha fue por la libertad.

Vi el video donde se funaba y se trataba de hacer callar a Sergio Micco. Debo decir que me dio inicialmente un poco de vergüenza y después un poco de bronca, pero en ningún momento dejé de estar en desacuerdo con lo que se hacía.

Los dichos y la acción de quien dirigió el Instituto Nacional de Derechos Humanos pueden y deben ser objeto de críticas. En efecto, en pleno alzamiento popular, esta persona se negaba a reconocer el carácter generalizado y sistemático de las violaciones a los Derechos Humanos, poniendo con ello a resguardo al entonces presidente de evidentes responsabilidades legales.

Por estos días va más lejos y formula opiniones que tienden a justificar la estrambótica teoría de que durante 2019 se produjo un intento de golpe de Estado. Solo le falta al señor Micco decir que esto venía de los servicios de inteligencia cubanos y/o venezolanos.

Se le debe desmentir y refutar. Pero otra cosa muy diferente, es intentar hacerlo callar y aventarlo de la Escuela de Derecho a la Universidad de Chile por vías de hecho.

Peor aún es que algunas organizaciones políticas traten de justificar esto y que el decanato de la Escuela de Derecho emita una declaración ambigua tratando de bajar el perfil a una situación que es grave.

Es posible que autoridades que, en su juventud, no hicieron nada contra la dictadura militar por temor o porque íntimamente la justificaban, esto no les parezca grave, pero a los que combatimos, en algunos casos con todas las formas de lucha, esto nos parece muy grave.

Aún recuerdo una jornada de propaganda callejera que llevamos adelante en Pudahuel, un grupo de estudiantes de Derecho disponiendo de los medios incluso para resistir a los esbirros de la dictadura. Participaban allí jóvenes que luego serían incluso ministros y ministras de Estado, pero no arriesgábamos la vida para instalar otra dictadura, para instalar a otros censuradores, para instalar a otros prepotentes. Estábamos dispuestos a morir, y no exagero, por la libertad.

Como dijo y escribió la gran revolucionaria alemana Rosa Luxemburgo, la libertad de expresión, que es parte esencial de la izquierda, es la libertad del otro, es la libertad de escuchar lo que no te gusta.

Rosa Luxemburgo murió luchando por estas ideas libertarias.

A comienzos de los 90 me encontraba circunstancialmente en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile cuando llegó allí José Piñera como candidato presidencial, con el propósito de hablarle a los estudiantes que lo rechazaban de viva voz. Llamé a los jóvenes a que no lo echaran y que pasáramos a una sala para confrontar ideas, y así se hizo.

Pasamos a la sala 4, que se repletó en breve. Allí partí diciéndole que este momento era un gran día para la democracia, pues hacía 12 años él había llegado a esa misma escuela siendo ministro del Trabajo, a tratar de convencernos de las bondades del plan laboral, y que en esa ocasión vino acompañado de un nutrido grupo de matones de la Central Nacional de Informaciones y que no aceptó preguntas.

Agregué que los jóvenes estudiantes, con su tolerancia democrática, le estaban dando una gran lección; lo iban a escuchar respetuosamente, cosa que él no había hecho con mi generación un decenio atrás.

La sala se estremeció con una ovación, y luego expuso el señor Piñera las supuestas bondades y sus halagos al modelo neoliberal que él pretendía profundizar siendo presidente de la república. Los jóvenes lo escucharon respetuosamente y lo refutaron de igual manera. Así se fue don José Piñera, con la cola entre medio de las piernas.

Había que escuchar y respetar a Sergio Micco por una cuestión de principios. Pero también había que confrontarlo por su conducta como figura pública que, lejos de promover los Derechos Humanos en la práctica, ayuda a que estos sean conculcados. Pero había que hacerlo respetuosamente y en el marco de un diálogo democrático; era muy fácil hacerlo, y Micco se habría encontrado en graves problemas.

Quiero llevar más lejos las opiniones libertarias de Rosa Luxemburgo y decir, quizás con Bertolt Brecht mirándome, que si hoy día acallamos por vía de hecho al que no piensa como nosotros, tarde o temprano, otros nos acallarán a nosotros.

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1 COMENTARIO

  1. Con todo el cariño, respeto y admiración que siento por tu persona, apasionada, comprometido y siempre activista, no puedo en esta ocación , al igual que en otras tantas, estar de acuerdo contigo en los argumentos que expresas que deben llamarnos a ser respetuosos, demócratas y republicanos. Estamos de acuerdo en una sola cosa: Los principios no se relativizan según sea tal o cual persona, amigo o adversario político pero lo tuyo bordea el paroxismo por que no se está repudiando a una persona por que opina distinto sino por que ha mentido, ha descuidado ademas un mandato legal, esto es, defender los derechos humanos mientras fue director del INDH. Una esperaría que después de todo ese revuelo socialpolítico , pero mas importante aun , después de su incumplimiento probo de la ley y de sus consecuencias , el hombre hubiese recapacitado. En cambio fue contumaz en su desdén por el pueblo y nuestra revuelta , se atrevió a apoyar, secundar la estupidez mas grande al expresar lo del nuevo estlo de golpe de estado. Eso es reirse de tod@s nosotr@s, víctimas legales, reconocidas por el estado al equiparar la felonía, brutalidad de los crimenes de lesa humanidad que se ejecutaron después del golpe de estado del 73. Es mas grave aún por que las victimas de ciolación de los derechos humanos como Fabiola Campillai, Gustavo Gatica, los y las personas muertas están justificadamente en calidad de culpables y no de victimas y esto Roberto es gravisimo. Si no hay justicia hay funa. Y como aun no hay una constiotución de origen popular y soberana habria que preguntarse por la validez del slogan “Por la Razón o la fuerza” por que Micco a estas alturas , con sus dichos de ayer y hoy, demuestra que ni es demócrata, ni es republicano mucho menos es defensor irrestricto de los DD.HH , base de todo estado, de toda sociedad republicana y democrática. Aca mas bien aplica en menor escala lo de la soberanía popular y el legitimo derecho a rebelarse, en las que no ahondare por que creo , sabes muchisimo al respecto

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