Cuba no propuso emplazar los cohetes nucleares en 1962, afirma exjefe de inteligencia

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Miguel Fernández Martínez

La Habana, 15 oct (Sputnik).- El general retirado Fabián Escalante, quien fue jefe de los servicios de inteligencia cubanos por varios años, reafirmó la posición de Cuba respecto a quién propuso emplazar en la isla cohetes nucleares en 1962, hecho que provocó la conocida Crisis de Misiles en octubre de ese año, poniendo al mundo al borde de confrontación atómica.

“Cuba no fue quien propuso traer los cohetes nucleares, a nosotros nos vinieron (los soviéticos) a proponer los misiles y nos lo vinieron a proponer en dos alternativas, una solidaria y otra por interés de Moscú. En ese momento EEUU triplicaba el potencial nuclear de la Unión Soviética en todos los órdenes”, expresó Escalante, durante un panel de expertos realizado en La Habana el 7 de octubre.

En el encuentro, organizado por la revista local Temas y realizado en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), se debatió acerca de la también conocida como Crisis de Octubre o Crisis del Caribe, en su 60 aniversario, donde salieron a la luz nuevas tesis respecto al origen, desarrollo y desenlace de este conflicto, el de más alto riesgo durante la llamada Guerra Fría que enfrentó a soviéticos y estadounidenses después del fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

CUBA ANTES DE LA CRISIS DE LOS MISILES

Según el también historiador cubano, para analizar objetivamente los hechos históricos, conocer su trascendencia y consecuencias y extraer lecciones, es imprescindible situar el escenario en el cual se desarrollaron, sus antecedentes, causas y consecuencias y sobre todo la posición de Cuba en este conflicto.

“La Crisis de Octubre –aseguró Escalante- fue el resultado de un conflicto existente entre EEUU y Cuba, al cual se va a sumar la Unión Soviética, eventualmente por intereses solidarios y propios, en un mundo polarizado y en el cenit de la llamada Guerra Fría”.

El estudioso explicó que esta crisis ocurrida en octubre de 1962 fue el resultado directo de las agresiones continuadas de EEUU contra la isla, iniciadas inmediatamente después del triunfo de la Revolución cubana, el 1 de enero de 1959.

“En la medida que la Revolución comenzó a profundizar sus acciones en beneficio popular, la burguesía nativa y el imperialismo se enfrentaron a ella. Pronto la agresión se materializaría en importantes medidas económicas, subversivas y políticas, destinadas a asfixiar la economía y aislar al país del continente”, enfatizó Escalante.

Explicó que entre las primeras medidas restrictivas aplicadas por Washington contra La Habana estaban la suspensión de la cuota azucarera en el mercado norteamericano, la negativa de sus grandes empresas de incrementar sus producciones, a refinar combustible, negar las rebajas de precios a los medicamentos, y la ruptura progresiva de las relaciones diplomáticas por parte de varios países del continente.

Unido a estos, añadió el ponente, estaban los ataques aéreos y marítimos con fines terroristas, acompañado de una intensa campaña mediática tanto de los medios de prensa nacionales e internacionales, empleando el pretexto del fantasma del comunismo.

También recordó las campañas agresivas difundidas a través de Radio Swan, una emisora radicada en un islote del Caribe hondureño, que transmitía día y noche contra Cuba una intensa y abarcadora campaña de falsedades y con la amenaza permanente de una invasión desde EEUU.

“Una de sus campañas insignes fue la difusión de una falsa ley sobre la patria potestad, que proclamaba que el Gobierno cubano despojaría a los padres de la autoridad sobre sus hijos, acción emprendida en estrecha coordinación con la Iglesia Católica (en Cuba) y que provocaría el éxodo de 15.000 niños (a EEUU) en la conocida operación Peter Pan”, subrayó el estudioso.

Los planes del Gobierno de EEUU incluían sabotajes, actos terroristas, crímenes, incluido el asesinato de jóvenes maestros alfabetizadores, todo con la finalidad de sembrar el miedo y una de las prioridades de la CIA era la eliminación física de los altos dirigentes de la Revolución, principalmente de Fidel Castro, contra quien se organización centenares de atentados, de ellos 18 solo en 1962, apuntó.

El año 1962 –añadió- inicia con dos hechos trascendentes. Uno de ellos es la formalización del bloqueo económico, comercial y financiero contra la isla, que dura hasta nuestros días, y el desarrollo de una operación subversiva identificada como operación Mangosta, con un calendario de acciones y un programa de 33 tareas, que incluía la guerra biológica.

Este plan buscaba estimular la sublevación del pueblo cubano contra su Gobierno que propiciara la intervención militar de EEUU, por lo que se fortalecieron más de 300 organizaciones contrarrevolucionarias y decenas de bandas armadas que operaban en los tres principales macizos montañosos del país.

La ferocidad de la campaña terrorista fue tal, que de enero a agosto de 1962 se registraron 5.870 actos de sabotaje, terror y asesinato, acotó Escalante.

PROPUESTA SOVIÉTICA

En medio de esta escalada violenta, el 9 de marzo arribó a Cuba una delegación de Moscú, integrada por altas figuras del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y jefes militares, que, alertados por sus servicios de inteligencia, informaron a la dirigencia cubana de los planes estadounidenses, proponiendo entonces la instalación de los misiles nucleares como un elemento disuasivo.

La historia oficial indica que no fue hasta el 14 de octubre que los emplazamientos de misiles en San Cristóbal (oeste) fueron descubiertos por los estadounidenses, precipitándose los acontecimientos que colocaron al mundo al borde de una guerra nuclear.

Según Escalante, para analizar este suceso y extraer lecciones es necesario conocer otras informaciones e interrogantes adicionales que en su momento pasaron inadvertidas.

Entre ellas señaló que los servicios de inteligencia estadounidenses contaban con agentes e informantes dentro de Cuba que alertaron de la dislocación de armamento y la inusual presencia de personal militar soviético en el occidente de la isla, pero no se conocieron reacciones públicas ni secretas al respecto.

¿POR QUÉ Y PARA QUÉ?

De acuerdo al historiador cubano, escapa a cualquier razonamiento dentro del ángulo del trabajo de la inteligencia, el hecho de que el traslado de aquel voluminoso arsenal soviético desde el mar Negro, a través del Mediterráneo y el Atlántico, en 185 viajes de barcos en solo 76 días, no fuera descubierto o al menos levantado suspicacias por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos y occidentales, así como tampoco que el mando soviético no tuviera elaboradas alternativas militares y políticas.

Explicó que existen numerosos testimonios del personal militar soviético que viajaba en esos barcos que relataron los intentos de reconocimiento a que fueron sometidos por la aviación naval norteamericana. Sin embargo, ninguna denuncia o protesta diplomática se realizó por parte de EEUU.

Además, al menos dos agentes detenidos posteriormente dieron cuenta que informaron sobre los movimientos de armas y personal militar extranjero, y como si no fuera suficiente, cientos de cubanos que llegaban a Florida, reportaban hechos similares.

Escalante apuntó a la tesis de que EEUU dejó a propósito que se desarrollaran los acontecimientos en el Caribe, y también que los soviéticos no hayan pensado que aquella enorme operación militar podía pasar inadvertida.

También cuestionó por qué la URSS no firmó un pacto militar con Cuba que legalizaría la presencia de cualquier armamento en el país para su defensa, y por qué La Habana fue excluida de las conversaciones entre Washington y Moscú para la solución de la crisis.

“¿Cuántos datos secretos de aquella crisis aún permanecen en silencio?”, dijo Escalante.

“Lo cierto –enfatizó-, lo real y dramáticamente objetivo es que Cuba fue el escenario escogido para el eventual conflicto nuclear y que ambas potencias sabían lo que se estaban jugando, ignorando, durante las negociaciones, los reclamos cubanos, la causa del origen de todo”.

Para el general Escalante, con misiles o sin ellos, en octubre de 1962 se iba a producir una crisis en el Caribe de impredecibles consecuencias, porque Cuba –aseguró-, “como antes lo había hecho, iba a defender su soberanía, su independencia y su dignidad nacional”. 

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