Durante su intervención, Gálvez afirmó:
“En esta hora decisiva, Irán no solo enfrenta una agresión; enfrenta a un imperialismo decadente que, en su desesperación, recurre a la violencia, al chantaje y a la destrucción para sostener su dominio”.
Asimismo, agregó que “lo que está en juego aquí no es solo el destino de una nación”, subrayando que, a su juicio, el país persa se ha transformado en “símbolo de todos los pueblos que no se arrodillan” y de las naciones que buscan defender su soberanía.
En otro pasaje del discurso, el dirigente sostuvo:
“Cada paso que da Irán en esta lucha resuena en América Latina, en África, en Asia. Resuena en cada pueblo que ha sido explotado, intervenido o silenciado”.
La declaración también hizo referencia a un escenario internacional más amplio, señalando la aspiración de un orden global distinto:
“Porque en esa resistencia vive la esperanza de un mundo multipolar, donde las naciones no sean vasallas, sino protagonistas de su propio destino”.
En la parte final de su intervención, Gálvez enfatizó el posicionamiento de los asistentes:
“Desde Chile, desde esta tierra que también conoce la intervención y la lucha, afirmamos con claridad: no somos neutrales frente a la injusticia. Estamos del lado de los pueblos que resisten”.
Y concluyó con un llamado a la acción y la solidaridad internacional:
“Que esta solidaridad no sea solo palabra, sino conciencia activa. Que sea compromiso. Que sea historia en movimiento. Porque cuando un pueblo resiste, resisten todos. Y cuando un pueblo vence, abre el camino para la liberación de todos los demás”.
La manifestación se desarrolló de manera pacífica y se enmarca en una serie de expresiones públicas que han surgido en distintos países ante el aumento de las tensiones en Medio Oriente.
































