Nos ha dejado Ismael “Bandolero” Durán

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Vicente Duran

Hoy 5 de octubre nos ha dejado Ismael “Bandolero” Durán. El cáncer que tenía avanzó rápidamente en las últimas semanas, sorprendiéndonos a todos y acelerando su partida. Al final, estuvo con su familia en nuestra casa acá en Detroit, recibiendo el amor de sus seres queridos y escuchando mensajes de cariño que algunos alcanzaron a enviarle desde lejos.

El “Maluchi” nació en Punta Arenas y era el más chico de 4 hermanos, disfrutó la vida a concho compartiendo conversaciones, risas, canciones y comidas con sus tíos, primos y sobrinas en Puente Alto, Macul, Renca, Estación Central, San Miguel, y en Río Gallegos, Argentina… Cuando se casó con Mary Clare, y llegó como inmigrante a Estados Unidos en 1975, sumó toda una nueva familia descendientes de obreros irlandeses y alemanes.

Muchos lo recordarán con su guitarra interpretando parte del cancionero latinoamericano (Atahualpa, Violeta, Víctor, Zitarrosa, su compa uruguayo Daniel Viglietti, y sus compas mexicanos Gabino Palomares y León Chavez Teixeiro, y otros). Primero en las comunidades de chilenos en el exilio, especialmente en Toronto y San Francisco, y también en solidaridad con las luchas populares en Centroamérica.

Después, en los ochenta, partió de regreso a Chile con Mary, Amelia y Vicente y se sumó como uno más a la resistencia cultural contra la dictadura, cantando en actos y conciertos, sobre escenarios grandes o chicos, en la peña, en la pobla, en el sindicato y la universidad… Junto a los de su generación, los que ya estaban en Chile y los que fueron llegando del exilio: Rebeca Godoy, Cristina Gonzalez, Payo Grondona, Lucho Lebert, Illapu, Inti, Sol y Lluvia, tantos y tantos que alzaron sus voces contra el terrorismo de Estado. Participando junto a su amigo Toño Kadima en el Taller Sol. Visitando en la cárcel de Santo Domingo a las prisioneras políticas – sus “AnaClaras”. Viajando a la URSS para el Festival Internacional de la Juventud en 1985. Sirviendo de intérprete a Cristopher Reeves cuando éste solidarizó con los artistas chilenos, o como guía del cantor Pete Seeger cuando vino a cantar al Teatro Caupolicán. Dando espacio a nuevos grupos musicales en encuentros como “Nace Una Canción”, o años después apañando al hip-hop organizado de H2L a inicios de este siglo. Trabajando de productor en el concierto de Amnistía Internacional en 1990. Inventando giras con sus amigos de Congreso, o en intercambios culturales por Europa, Norteamérica y su queridísima Cuba revolucionaria. Apoyando la Peña del Bronx con los compas Victor Toro y Nieves Ayres… Armando una y otra vez proyectos artístico-sociales en Aguascalientes (Peña “El Caminero”), en Santiago (Casa de los Músicos, Planeta Quirquincho y El Bandolero) y en Detroit (Holy Redeemer, La Casona, Compás, Garage Cultural), y alguna que otra aventura de restorán por ahí, siempre acompañado de socios casi tan locos como el: Pato y Juan, Roberto, Tilo, Jonny!

Luego pasó varios años tocando en los escenarios junto a su guitarrista preferido, su nieto Gabriel. Entre sus idas y venidas, Ismael fue haciéndose un miembro activo y muy querido de la comunidad latina de Southwest Detroit, levantando espacios de expresión artística, cultura y conciencia. Durante esta pandemia que nos aisló a todos, Ismael ayudó a crear un espacio de encuentro con sus amigos esparcidos por los continentes: las “Tertulias” para compartir sueños, penas y alegrías, músicas y poemas, discusiones sobre la contingencia…

Bueno pa’ los asados y las comilonas, colocolino de corazón en el Nacional o en la Ruka, bueno pa’ tirar esas ácidas tallas chilensis, quejándose de árbitros y entrenadores, de los políticos mentirosos, de los indiferentes, de los ricos egoístas, del imperialismo invadiendo al mundo entero… Rojinegro pero gran amigo de comunistas, frentistas, lautaristas, cristianos… Malo pa’ leer, malo pa’ las reuniones y asambleas, Ismael fue más de hacer las cosas sin pensarlas tanto, de parar actividades a pulso, con o sin recursos, con o sin permisos.

Con sus defectos y virtudes, con sus contradicciones y batallas, a través de los años mostró su preocupación por los más humildes, por el bienestar de todos, por ayudar a quien lo necesitara, por amplificar las voces menos escuchadas, por buscar en inviernos fríos a sus amigos de la calle, por conectar gente que jamás uno pensaría podrían encontrarse, por ofrecer arte y cultura a los niños del barrio, en fin, por hacer posible lo imposible.

En el mismo año que perdimos también a su querida amiga Luisa Toledo, Ismael eligió este 5 de octubre para partir, el mismo día que con rebeldía conmemoramos la caída en combate de Miguel Enríquez. No podía ser de otra forma: en esos actos a Miguel también estuvo siempre dispuesto con su guitarra comprometida…

Como escribió su gran amigo Marcelo Puente, y como él cantó tantas veces con ese vozarrón inolvidable: Aquí nadie muere, compañero / Aquí nadie cesa de lucharAquí nada termina, compañero / Aquí cada día es continuarAquí se dice todo, compañero / De aquí saldrá la luz, la libertadAquí nadie muere, compañero / Aquí eres el primero, aquí estarásCon todo nuestro cariño y respeto a sus familiares, amigos y compañeros…Familia Duran

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