Fuente: Press TV
(360Noticias) Fuentes de inteligencia revelan que, además de la pérdida de soldados, Washington enfrenta una debacle logística sin precedentes con la destrucción de 150 plataformas de misiles, 23 sistemas de defensa Patriot y el derribo de 37 aeronaves, lo que ha inutilizado casi la mitad de su arsenal en la región.
Fuentes iraníes revelan que el 43% del arsenal de EE.UU. en la región ha quedado inutilizado tras las operaciones de represalia. Foto: EFE
Un alto funcionario de inteligencia de la República Islámica de Irán reveló detalles sobre el impacto de las operaciones de represalia contra las fuerzas militares de Estados Unidos y el régimen de Israel. Según los informes, Washington sufrió más de 3.200 bajas y una pérdida crítica de su infraestructura de defensa aérea en los primeros siete días de hostilidades.
De acuerdo con la información suministrada a la cadena Press TV,fuentes extrarregionales confirmaron que las operaciones militares iraníes, iniciadas el pasado 28 de febrero, han dejado un saldo de al menos 200 militares estadounidenses abatidos y más de 3.000 heridos.
El informe de inteligencia destaca que el Pentágono enfrenta actualmente una situación calificada como muy grave debido al agotamiento crítico de sus reservas de defensa en la región. Según los datos revelados por la fuente iraní, la capacidad de respuesta de Washington se ha visto severamente mermada, tras confirmarse que el 43 por ciento de su arsenal de armas en la zona ha quedado completamente inutilizado como consecuencia directa de las operaciones de represalia.
En cuanto a las pérdidas materiales específicas, se detalla la destrucción de 150 plataformas de lanzamiento de misiles y 23 sistemas de defensa aérea Patriot que han quedado fuera de combate. A este balance se suma el derribo de 37 aeronaves, entre aviones de combate y helicópteros, lo que evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura bélica estadounidense frente a la precisión de los ataques de la República Islámica.
El conflicto escaló el 28 de febrero tras la gresión conjunta ejecutada por Estados Unidos e Israel, en la que fue asesinado el Líder de la Revolución Islámica, el Ayatola Seyyed Ali Jamenei, además de altos mandos militares y cientos de civiles, en un acto calificado por Teherán como una agresión cobarde por parte de la coalición liderada por Washington.
A este ataque se sumó el martirio de casi 170 niños escolares en el sur de Irán, víctimas de un bombardeo deliberado contra una escuela primaria por parte de la coalición estadounidense-israelí.
En respuesta a estos crímenes, las fuerzas armadas iraníes han ejecutado hasta el momento 60 oleadas de la Operación «Promesa Verdadera 4». Los ataques de precisión han tenido como objetivo bases militares estadounidenses en la región y enclaves estratégicos en los territorios ocupados por Israel.
Aunque la Casa Blanca y Tel Aviv han mantenido un hermetismo informativo sobre la magnitud de los daños, analistas independientes estiman que los costos materiales ascienden a decenas de miles de millones de dólares. Informes recientes sugieren que el régimen de Tel Aviv ha solicitado urgentemente más asistencia militar, mientras que Washington presiona a sus aliados regionales para sostener un frente que muestra signos de colapso ante la capacidad de misiles de la República Islámica.











