El “Pescador caminante” entrega carta en la Moneda contra Ley Longueira

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Gerardo Díaz Rojas, oriundo de Constitución, conocido como el “pescador caminante”, quien desde el 8 de diciembre de 2015 recorre Chile, para demostrar su rechazo a la Ley de Pesca, la cual califica como una persecución contra los trabajadores del mar, entregó una carta dirigida a Gabriel Boric. A continuación el contenido de su carta:

Santiago de Chile, 20 de marzo de 2022

Señor Presidente de la República

Don Gabriel Boric Font

PRESENTE

Señor Presidente:

Soy GERARDO DÍAZ ROJAS chileno, pescador artesanal de la ciudad de Constitución y conocido públicamente como “El Pescador Caminante”, que hace 4 años decidió salir de Constitución para recorrer Chile con su bicicleta, denunciando los efectos de la llamada Ley Longueira sobre el mar y sus recursos y sobre los hombres que pescábamos para vivir.

Aunque salí a informar a la gente de la calle sobre las razones que hacían necesaria la ANULACIÓN de esa Ley de Pesca que se impuso en un Parlamento sobornado por la pesca industrial, en mi ruta desde Chaitén a Antofagasta, unos 3.500 kilómetros de conversaciones, reuniones, intercambio de información y también agresiones,  entendí que el problema era aún más grande que el que yo creía y que la Ley Longueira no sólo es una amenaza para la actividad pesquera, sino para todo el país, hoy y mañana, porque lo que está en peligro es la Soberanía Alimentaria del país.

La Ley de Pesca aprobada en 2012 mediante la distribución de sobornos entre los parlamentarios chilenos, como lo han señalado los Tribunales de Justicia, la Contraloría General de la República, el Ministerio Público y hasta el propio parlamento, también fue respaldada por transnacionales ambientalistas disfrazadas como ONGs, que llevan años hablando por nosotros ante los medios de comunicación sobre los más diversos temas, pero sin preguntarnos NADA.

Estas ONGs, que se presentan como defensoras y protectoras del mar y de sus recursos, que se meten donde nadie las llama y opinan sin que nadie les pregunte sobre temas que no conocen, porque sus sedes están en Santiago y Santiago no tiene mar, respaldaron una Ley corrupta porque, según ellos, tenía “criterios de sustentabilidad”, es decir, de protección de los recursos pesqueros amenazados, según sus datos, principalmente por la pesca ilegal… Es decir, la pesca que se realiza sin respetar las disposiciones, las reglas, DE UNA LEY CORRUPTA.

Esos mismos argumentos señalaba el autor de esta Ley, el entonces Ministro de Economía, don Pablo Longueira.

Hoy, la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (SUBPESCA) el organismo estatal encargado de hacer lo que no hace, es decir, regular la explotación de los recursos del mar para que no desaparezcan, señala que gracias a esta Ley Longueira de 2012, apoyada por estas ONGs “defensoras del mar”, los recursos pesqueros están efectivamente desapareciendo y en el año 2018 un estudio de la propia SUBPESCA indicó que más del 70% de las especies de interés alimentario y económico que se estudiaron, están sobre-explotadas o en colapso. Son 19 especies de 27 estudiadas….Sólo ocho de ellas estaban, hace cuatro años atrás, en condiciones de seguir siendo explotadas. ¿Dónde están los “criterios de sustentabilidad”? También colapsaron.

En mi recorrido por el sur de Chile entendí dónde va a parar toda esa destrucción y cuál es el propósito real de una Ley que sólo defienden las ONGs y las organizaciones de pescadores artesanales que dirigen, exclusivamente, los dueños de lanchas, los “armadores”, que en lugar de pescar para vivir, viven de “semaneros” de la Industria Salmonera, limpiando las playas que ensucia la misma Industria o de la venta de las cuotas que recibe la “pesca artesanal”.

Conocí en Puerto Montt los depósitos de miles de sacos para alimentos para salmones que se fabrican con los peces que no se comen los chilenos, sino los salmones que son exportados. Los recursos pesqueros, hoy, ya no alimentan personas, sino cerdos, aves… y salmones.

La Ley Longueira, señor Presidente, no nació de la nada, sino que es la extensión, el capítulo 2 de una primera Ley Longueira conocida como “La Ley Corta de Pesca”, impuesta en el año 2002 por el entonces Diputado Pablo Longueira en una negociación política con el Presidente Ricardo Lagos.

Gracias a esa Ley “corta” el pescador artesanal recibió una credencial que señala que es un pescador artesanal que no puede pescar y los buzos artesanales recibieron otra credencial que señala que es un buzo que no puede realizar maniobras de buceo….

Gracias a estas leyes que defienden las ONGs y los “armadores” dueños de lanchas artesanales y la Pesca Industrial, que regula SUBPESCA y que fiscaliza SERNAPESCA, los pescadores NO PODEMOS PESCAR y los buzos artesanales NO PUEDEN BUCEAR….

Hace 20 años, Señor Presidente, que se ha mantenido esta situación ridícula sólo porque es LEGAL, es lo que señala la normativa vigente, es lo que defienden los que viven del problema, como las ONGs y los que se hacen ricos gracias a este problema: los industriales pesqueros.

La pesca artesanal que generaba una producción orgánica de alimentos sanos, sin uso de pesticidas para combatir piojos de mar, sin hormonas de crecimiento para hacer más rentable la actividad acuícola, sin antibióticos, sin colorantes para teñir la carne de sus capturas, esa pesca artesanal que entregaba a todos los chilenos alimentos no peligrosos, ha desaparecido.

Esa pesca artesanal que vivía de la pesca cuya venta generaba recursos que se distribuían en partes iguales entre todos los que trabajaban en ella, una distribución igualitaria de los recursos que se generaban por un trabajo colectivo, ha desaparecido.

Hoy, los pescadores artesanales NO TIENEN UN SOLO KILO DE PESCADO, porque ese pescado se entrega en cuotas AL DUEÑO DE LA LANCHA, al “armador”, que “arma” negocios sólo para él e incluso puede vender su cuota sin pescarla, vende el permiso de pesca y nos priva del trabajo… y eso es LEGAL….

Hoy, los pescadores artesanales dependemos de los basurales que acumulan las salmoneras en las costas del sur de Chile, los buzos artesanales dependen de la cantidad de salmones que se mueren en las salmoneras del sur de Chile, dependemos de los “proyectos” que le entrega SUBPESCA a los dirigentes para apernarlos en sus cargos, dependemos de que el “armador” no pueda vender su cuota asignada y que esté obligado a salir a pescarla, porque sólo eso nos asegura trabajo…

Hoy, la pesca artesanal, Señor Presidente, ya no pesca para vivir. La pesca artesanal es basurera, la pesca artesanal es recolectora de mortalidades, la pesca artesanal vive de sobornos, de pescas de “investigación” para investigaciones con resultados que nadie conoce. Todo eso, también es LEGAL.

La pesca artesanal se hizo acuicultora en el centro-norte y en el sur de Chile. Cultiva ostiones al lado de los emisarios de aguas servidas en Coquimbo e Iquique, cultiva choritos en el sur de Chile al lado de las salmoneras, para que los choritos engorden más rápido filtrando los excrementos de los salmones o las partículas de alimentos con antibióticos y pesticidas con que se alimentan los salmones.

Mi recorrido por Chile, Señor Presidente, no sólo me ha educado más sobre las consecuencias nefastas de estas leyes corruptas que se defienden sólo en Santiago (donde están las ONGs) y sólo en Valparaíso (donde está el Congreso Nacional) sino que ha aumentado y solidificado mi creencia de que para garantizar a los chilenos una alimentación que está en peligro mundial, es necesario anular la Ley Longueira. No puede seguir siendo LEGAL tanta canallada, tanta estupidez, tanta ignorancia, tanta corrupción.

Es una tarea difícil y estoy seguro de eso. Lo he vivido en carne propia, en varias agresiones, encerronas, asaltos e intentos de atropello de quienes “defienden la Ley”. Necesitará ayuda para emprender esa tarea que debe ser ahora, de forma instantánea, sin “gradualidades” que nos han llevado hasta donde estamos, con casi un 80% de las especies pesqueras colapsadas, con los chilenos como primeras víctimas de esta desastrosa Ley.

Si la emprende, si decide asumir esta responsabilidad de usar su cargo para hacer el bien y no para otra cosa, cuente con mi ayuda. No soy un hombre letrado, pero tengo la experiencia que usted no tiene y una voluntad de luchar que ninguna ONG puede comprar. Aprendí a vivir sin tener precio y hay muchos otros que tampoco lo tienen.

Esa voluntad y esa experiencia la pongo a su disposición.

GERARDO DÍAZ

Pescador Caminante.

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