Panamá en pie de lucha: Estallido social

0
294

Tomás Lobo

San Salvador, 18 jul (Sputnik).- Una alianza sindical y gremial de Panamá mantiene en vilo al país con sus protestas popular porque la vida está cada vez más cara, y el gobierno no hace mucho para solucionarlo.

La situación ha escalado drásticamente, porque en lugar de dialogar con las organizaciones en lucha para colegiar soluciones, la administración del presidente Laurentino “Nito” Cortizo se sentó a la mesa con dirigentes que no representan la lucha popular en las calles.

De hecho, el Ejecutivo amplifica un acuerdo suscrito durante la madrugada del lunes en Veraguas, una de las 10 provincias de la nación istmeña, para congelar en 3.25 balboas (unos 3.25 dólares) el precio del galón de gasolina.

El veterano líder sindical y excandidato presidencial Saúl Méndez arremetió contra tal pacto, el cual consideró una irresponsabilidad del Gobierno y un intento de usurpar la representación de los colectivos aglutinados en la Alianza Nacional por los Derechos de los Pueblos (Anadepo).

“Desconocemos cualquier acuerdo suscrito en Veraguas. La irresponsabilidad del Gobierno en la maniobra para buscar quién le buscara un acuerdo sin que estuviésemos todos los actores que estamos luchando, simplemente es inaceptable”, dijo Méndez a la Agencia Sputnik.

El secretario general del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs) también criticó a los dirigentes en Veraguas por el afán de erigirse por encima de todas las organizaciones en lucha, lo cual, aseguró, amenaza a la causa.

Méndez recalcó que el pueblo panameño no está solamente en las calles por el encarecimiento de la gasolina, si no por los altos precios de los medicamentos, los alimentos, la electricidad, y en sentido general, para rechazar el modelo económico neoliberal que oprime a los trabajadores.

“El Gobierno tiene que abrir un diálogo serio con todas las organizaciones en lucha, y el pueblo debe radicalizar sus acciones, y parar de una vez por todas esta farsa”, enfatizó.

PROSIGUEN LOS PAROS

Panamá lleva varias semanas sacudido por las protestas populares contra el encarecimiento de la vida, y este lunes las principales carreteras del país amanecieron bloqueadas por los “piquetes” de trabajadores, que exigen más hechos y menos promesas.

La decisión del presidente Cortizo de congelar los precios de la gasolina y medidas de austeridad en el aparato estatal, como la reducción del 10 por ciento de las plantillas de funcionarios públicos, no convencen a los manifestantes, decididos a no dejarse engañar una vez más.

“El Gobierno quiere reducir un 10 por ciento menos de la plantilla estatal… ¿A quién creen que van a botar? Al pueblo humilde, honesto y trabajador. Van a dejar a la gavilla que le va a hacer política y politiquería dentro de dos años”, cuestionó Méndez.

Las condiciones del movimiento popular son firmes: un diálogo representativo y con garantías, cuyas reglas sean colegiadas por las partes, y no impuestas a conveniencia del Gobierno.

“Estamos de acuerdo con dialogar con el gobierno nacional, pero para eso es necesario que las partes puedan consensuar las condiciones de la mesa, como mediador, las convocatorias, la metodología, los temas a discutir, el lugar, fecha y hora”, informó el profesor Fernando Ábrego, dirigente de la mencionada Alianza.

Entre las fuerzas reivindicadas por Ábrego destaca, amén de la Alianza, el pueblo originario Ngäbe-Buglé y los sectores que mantienen su lucha, en medio de denuncias de movilización de antimotines y fuerzas estatales de represión.

LUCHA AMENZADA

El polémico acuerdo alcanzado en Veraguas y reconocido por el Gobierno, así como otros pactos con supuestos representantes de la Comarca Ngäbe-Buglé, son cuestionados por la mayoría en lucha principalmente por su alcance parcial y por ignorar al resto de las organizaciones.

De entrada, los documentos divulgados se limitan a fijar el precio del combustible por tres meses, sin mencionar nada sobre el costo de la canasta básica de alimentos y el encarecimiento de las medicinas. “La gente no come gasolina”, replicaron los grupos que volvieron a las calles.

El vicepresidente de Panamá, José Gabriel Carrizo, destacó un presunto avance en el diálogo, pero lo cierto es que las manifestaciones no cesan, existe el riesgo latente de represión, y en algunos puntos los transportistas afectados por los cierres han bloqueado el paso a las ambulancias.

El respaldo a esta lucha también es puesto a prueba porque al impedir el acceso a los camiones que transportan los alimentos producidos en la fructífera provincia de Chiriquí, se desabastecen de productos frescos la capital y otras regiones de la nación istmeña.

Sin embargo, muchos estiman que Panamá no vivía una crisis como la actual desde la caída del régimen del general Manuel Antonio Noriega, tras la invasión militar de Estados Unidos, en 1989, con una tasa de desempleo del 10 por ciento, una notoria desigualdad social y mucha corrupción.

Por eso, una consigna se repite y se ejerce en todo el país: “la lucha es luchando”. 

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí